Las fracturas de la meseta tibial, de acuerdo con un estudio publicado en The Journal of Bone and Joint Surgery, representan aproximadamente entre el 1% y 2% de todas las fracturas y cerca del 8% de las fracturas en adultos mayores. Su incidencia ha aumentado en las últimas décadas debido al envejecimiento poblacional y al incremento de los traumatismos de alta energía. Actualmente, se estima una incidencia anual de entre 10,3 y 13,3 casos por cada 100.000 habitantes.
Más allá de la fractura ósea, estas lesiones suelen comprometer la superficie articular, la estabilidad ligamentaria y la alineación mecánica de la extremidad.
Clasificar para planificar
Debido a su alta complejidad se requiere de una evaluación integral que permita seleccionar la estrategia terapéutica más adecuada y minimizar el riesgo de secuelas funcionales. Entre las clasificaciones más empleadas destaca la de Schatzker, la cual divide las fracturas en seis tipos según el patrón de lesión y el mecanismo del trauma.

- Tipo I: Fractura por separación de la meseta tibial lateral.
- Tipo II: Fractura por separación con depresión de la meseta tibial lateral.
- Tipo III: Fractura con depresión central de la meseta tibial lateral.
- Tipo IV: Fractura de la meseta tibial medial, con separación o depresión.
- Tipo V: Fractura bicondílea de la meseta tibial.
- Tipo VI: Fractura de la meseta tibial con disociación metafisodiafisaria.
El objetivo de un buen diagnóstico y tratamiento es favorecer la movilización temprana del paciente y evitar complicaciones como contracturas, osteoartritis postraumática, maluniones, no uniones e incluso posibles lesiones neurovasculares residuales.
Integración de biomateriales al tratamiento
En casos donde existe pérdida de soporte metafisario el uso de sustitutos óseos puede complementar la fijación interna al proporcionar soporte estructural y favorecer la regeneración del tejido óseo.
Entre las alternativas se encuentra GENEX, un injerto óseo sintético diseñado para rellenar defectos óseos y proporcionar un andamiaje temporal durante el proceso de regeneración. Gracias a su superficie de carga negativa, favorece la adhesión celular y actividad osteoblástica, promoviendo la formación de hueso nuevo sano.
En el siguiente caso clínico, cortesía del Dr. Hemant K. Sharma, se muestra la integración de GENEX como complemento al tratamiento quirúrgico de una fractura de meseta tibial.

Caso clínico
Paciente femenina de 60 años con antecedente de fractura de fémur izquierdo tratada mediante enclavado intramedular y fractura acetabular izquierda manejada con reducción abierta y fijación interna. La paciente sufrió una lesión mientras practicaba esquí, que resultó en una fractura de meseta tibial izquierda Schatzker tipo VI.
Tratamiento
En una posición supina y bajo control hemostático mediante un torniquete, se sometió a la paciente a un abordaje mínimamente invasivo para elevar el segmento articular deprimido utilizando un impactor. Una vez restaurada la superficie articular, el fragmento fue estabilizado temporalmente con dos clavos de Kirschner.
Posteriormente se aplicaron 10 cc de GENEX para rellenar el defecto óseo metafisario, mientras el biomaterial permanecía moldeable, se colocó una pinza de compresión y se insertaron tornillos canulados parcialmente roscados para proporcionar una fijación estable y mantener la reducción articular.
Finalmente se colocó un fijador circular hexápodo que permitió optimizar la reducción de la fractura y realizar ajustes precisos de la alineación ósea durante el postoperatorio. Debido a una diferencia de longitud de las extremidades observada por la paciente, se corrigió a través de una distracción de 5mm.

Resultados
A los tres meses de seguimiento se confirmó la consolidación de la fractura, permitiendo la reincorporación de la carga. El fijador circular hexápodo fue retirado cuatro meses después de la intervención.
Durante la evaluación final, al año de seguimiento, la paciente pudo desplazarse de forma independiente, sin signos de dolor y un rango de movilidad de la rodilla de 0° a 130°, reflejando una adecuada recuperación funcional.
Si deseas consultar más evidencia científica del uso de GENEX accede a este artículo.
