El Alzheimer es una de las enfermedades que más preocupa en la medicina actual. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 55 millones de personas en el mundo viven con demencia, y entre el 60 y 70 por ciento de estos casos corresponden a la enfermedad de Alzheimer. Se estima que para el año 2050, el número de personas con demencia podría triplicarse, lo que representaría un grave problema de salud pública.
En México, datos de la Secretaría de Salud indican que el 7.8 por ciento de los adultos mayores de 60 años viven con Alzheimer, lo que equivale a más de un millón de personas afectadas por esta enfermedad.
El Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo que afecta las neuronas, provocando su deterioro progresivo y muerte. En otras palabras, destruye la memoria y las capacidades cognitivas, dificultando actividades como pensar, hablar, aprender o recordar.
Cuando la salud bucal impacta en el cerebro
Un estudio publicado en la revista Avances en Odontoestomatología reveló que la periodontitis crónica —una enfermedad inflamatoria de las encías causada por infecciones bacterianas— podría tener efectos a nivel cerebral.
En 2019, el doctor Enrique Jadad propuso en la revista Dental Tribune Latinoamérica una hipótesis sobre la relación entre ciertas bacterias orales y el desarrollo del Alzheimer. En los últimos años, diversos estudios han fortalecido esta idea.
De acuerdo con el doctor Agustín Zerón, especialista en Periodontología, la boca humana alberga más de mil especies diferentes de microorganismos. Algunas de estas bacterias, en particular las relacionadas con enfermedades periodontales, liberan toxinas inflamatorias que pueden afectar negativamente al cerebro, promoviendo el daño cerebral progresivo y el deterioro cognitivo, ambos signos distintivos del Alzheimer.
Una de las bacterias más asociadas a esta conexión es la Porphyromonas gingivalis. Este microorganismo se acumula en las encías y provoca sangrado e inflamación constante. Si no se trata a tiempo, puede destruir los tejidos que sostienen los dientes, incluyendo encías, hueso y ligamentos.
Según un informe conjunto de la Sociedad Española de Periodoncia y la Sociedad Española de Neurología, la P. gingivalis libera una enzima llamada gingipaína. Esta enzima degrada proteínas necesarias para el funcionamiento de las neuronas, genera inflamación que agrava la neurodegeneración y favorece la acumulación de beta-amiloide, una proteína clave en la progresión del Alzheimer.

Prevenir está en nuestra rutina
Lo que comenzó como una hipótesis ya cuenta con un respaldo científico cada vez más sólido. Aunque los estudios sobre esta conexión entre salud bucal y deterioro cognitivo aún están en desarrollo, los hallazgos actuales indican que existe una relación estrecha entre ambos aspectos.
La periodontitis suele ser consecuencia de una higiene bucal deficiente. Por eso, es fundamental mantener buenos hábitos como una correcta técnica de cepillado, el uso regular de hilo dental, enjuagues bucales adecuados y visitas periódicas al dentista. Cuidar la salud de las encías no solo previene la pérdida dental, sino que podría convertirse en una medida preventiva importante para la salud cerebral a largo plazo.
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