En 2021, la Organización Mundial de la Salud comunicó que casi mil millones de personas a nivel mundial se enfrentaban a algún trastorno mental, siendo la depresión y la ansiedad de los más habituales.
Tan solo en 2025, Mental Health America, reportó que en Estados Unidos de América, 23.40% de los adultos experimentaron una enfermedad mental, lo que equivale a un total de más de 60 millones de personas; mientras que un informe del Centro Nacional de Estadísticas de Salud resaltó la crisis de salud mental en niños y adolescentes que se presenta en el país, destacando que la prevalencia de depresión en personas de 12 años o más durante el periodo de agosto del 2021 a agosto del 2023 fue de 13.1% mientras que en adolescentes fue de 19.2%.
Ante este contexto, el sábado 18 de abril el presidente de los EE.UU., Donald Trump firmó una orden ejecutiva para impulsar la investigación médica con drogas psicodélicas como el LSD, el MDMA, la ibogaína entre otros; sustancias asociadas al mercado ilegal.

Nuevas acciones en materia de salud mental
Con este decreto se busca la regulación farmacéutica y acceso a terapias experimentales. Además, se exhortan nuevas directrices para que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) agilice los permisos de investigación.
De acuerdo con el presidente Trump, estas sustancias han demostrado gran potencial en el tratamiento de trastornos mentales; por ello la decisión de que el gobierno federal realizara una inversión de 50 millones de dólares para la investigación de las mismas, particularmente de la iboganía; la cual, ha sido promovida por organizaciones sin fines de lucro como *Americans for Ibogaine,* cuyo director, Bryan Hubbard, ha señalado su potencial como opción terapéutica en trastornos mentales, especialmente en el tratamiento del estrés post traumático de veteranos.
Opiniones divididas
El secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., Robert F. Kennedy Jr., defendió la orden ejecutiva, alineándose con sus comentarios de la campaña electoral del 2024 donde aseguró que su hijo y varios compañeros usaban drogas psicodélicas para afrontar traumas y depresión. Por otro lado, Melissa Lavasani, fundadora de la Psychedelic Medical Coalition, señaló que, con evidencia científica sólida, se podrán integrar estas terapias en los sistemas de atención médica existente; mientras que Juliana Mercer, veterana en el cuerpo de marines, aplaudió la decisión, calificándola como un paso significativo en la terapia asistida por psicodélicos.
Sin embargo, Kevin A. Sabet, académico en política de drogas y ex asesor de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca, expresó su preocupación de incluir la iboganía en el tratamiento de enfermedades mentales, ya que es considerado un alucinógeno con graves consecuencias, como la cardiotoxicidad documentada, e incluso la muerte.
Por otro lado, Juliana Mercer, indicó a Fox News, que el uso de psicodélicos no es apropiado para todos ya que existen diferentes riesgos fisiológicos que se deben tomar en cuenta.
¿Cuál es el siguiente paso?
A pesar de que la orden ejecutiva ya fue aprobada, las investigaciones deberán ajustarse a estrictos marcos regulatorios y científicos que garanticen su seguridad. No obstante, expertos coinciden en que aún queda un largo camino de evaluación clínica y supervisión antes de su posible implementación.
Descubre más noticias de medicina y salud y síguenos en redes sociales
