Los alimentos ultraprocesados son bastante comunes en el día a día de los mexicanos, de acuerdo con un reporte realizado por el Banco de México, del 2006 al 2022 el consumo de estos alimentos aumentó en un 33.8%. Por otro lado, el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO) reveló que la industria de los ultraprocesados en nuestro país representa entre el 16% y el 30% de la ingesta energética total.

Si bien, esto representa un desafío para la salud pública ya que aumenta el riesgo de padecer enfermedades crónicas como obesidad o diabetes; un estudio publicado en la revista Radiology evaluó la relación del alto consumo de estos alimentos y la la salud musculoesquelética.

Mayor consumo de ultraprocesados equivale a mayor grasa intramuscular

Investigadores de la Universidad de California en San Francisco analizaron a 615 adultos con una edad promedio de 59 años, con riesgo de desarrollar artrosis pero sin diagnóstico previo. A través de imágenes obtenidas por resonancia magnética, evaluaron la infiltración de grasa en distintos grupos musculares del muslo y la relacionaron con la proporción de alimentos ultraprocesados en la dieta, que representaba en promedio más del 40% de la ingesta diaria.

Dentro de los resultados clave se mostró que un mayor consumo de alimentos ultraprocesados se asociaba con una mayor infiltración de grasa en los músculos del muslo, un marcador vinculado con deterioro muscular y mayor riesgo de artrosis de rodilla.

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Implicaciones para la salud musculoesquelética

Debido a que se trata de un estudio transversal, los hallazgos no establecen una relación causal; sin embargo, refuerzan la hipótesis de que la calidad de la dieta puede influir en la salud musculoesquelética.

Desde una perspectiva clínica, estos resultados subrayan la importancia de un enfoque integral en la prevención y manejo de la artrosis, en el que factores como la alimentación, la actividad física y la composición corporal juegan un papel clave.

En este contexto, además de las intervenciones sobre el estilo de vida, existen alternativas terapéuticas orientadas a mejorar la función articular y aliviar los síntomas. Opciones como Synolis VA han sido diseñadas para mejorar la viscoelasticidad del líquido sinovial, contribuyendo a la lubricación articular, la reducción del dolor y la mejora de la función mecánica en pacientes con artrosis, con efectos que pueden mantenerse hasta por 8 meses.

La artrosis no tiene cura; sin embargo, un abordaje integral que incluya una alimentación saludable, actividad física y estrategias terapéuticas orientadas a la protección articular puede ayudar a mejorar la función y la calidad de vida de los pacientes.

Analiza el estudio completo: Akkaya, Z., Joseph, G. B., Ziegeler, K., Sims, W. M., Lynch, J. A., Kreutzinger, V., McCulloch, C. E., Lane, N. E., Nevitt, M. C., & Link, T. M. (2026). Ultra-processed Foods and Muscle Fat Infiltration at Thigh MRI: Data from the Osteoarthritis Initiative. Radiology, 319(1), e251129. https://doi.org/10.1148/radiol.251129