El dolor crónico, de acuerdo con la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, por sus siglas en inglés) es aquel que persiste por más de tres meses y afecta la capacidad de una persona para realizar actividades cotidianas. Diversos estudios han identificado que, a pesar de la recuperación de una lesión o enfermedad, este dolor continúa debido a una reorganización del sistema nervioso central.
En mayo del 2019 con la nueva clasificación de enfermedades (CIE-11), la Organización Mundial de la Salud reconoció al dolor como una enfermedad y dividió al dolor crónico en siete grupos:
- Primario: dolor asociado a un malestar emocional o a una discapacidad funcional significativa que no puede explicarse por otra causa.
- Oncológico: dolor causado por el propio cáncer (tumor primario o metastasis) y dolor causado por el tratamiento contra el cáncer (quimioterapias, radioterapias, cirugías).
- Postquirúrgico o postraumático: dolor que persiste después de un procedimiento quirúrgico o una lesión tisular que implique cualquier trauma.
- Neuropático: dolor generado por una lesión o enfermedad del sistema nervioso somatosensorial.
- Orofacial y cefaleas secundarias: dolores que comprenden los trastornos orofaciales y cefaleas con causas subyacentes, presentes al menos en el 50% de los días durante al menos tres meses.
- Visceral secundario: dolor que se origina en los órganos internos ubicados en la región de cabeza y cuello así como en las cavidades torácica, abdominal y pélvica. Este dolor es secundario a inflamación persistente, mecanismos vasculares y factores mecánicos.
- Musculoesquelético secundario: dolor procedente de inflamación persistente, cambios estructurales o enfermedades del sistema nervioso que afectan a huesos, articulaciones, músculos y tejidos blandos.

La relación entre la artrosis y el dolor crónico
Dentro del color crónico musculoesquelético secundario, la artrosis representa una de las principales causas de dolor persistente. Esta enfermedad caracterizada por el desgaste del cartílago es considerada una de las enfermedades articulares con mayor prevalencia a nivel mundial, afectando la movilidad de más de 520 millones de personas.
Un estudio llamado ‘Barómetro del dolor crónico asociado a la artrosis’ publicado por la Fundación Grünenthal, el Observatorio del Dolor de la Universidad de Cádiz y la Fundación Internacional de la Artrosis (OAFI) analizó el impacto del dolor crónico asociado a la artrosis y la presencia de ambas condiciones en la población entrevistada.
La principal relación de estas enfermedades radica en la evolución del dolor asociado a la artrosis. El dolor articular es uno de los principales síntomas de la artrosis y conforme esta avanza puede hacerse presente incluso en momentos de reposo o durante el sueño. Cuando esta situación se mantiene por un largo periodo de tiempo, el dolor se cronifica y genera un deterioro en la calidad de vida del paciente.
De los 7,058 entrevistados, 1,825 reportaron padecer dolor crónico y dentro de este mismo grupo 603 personas también padecían artrosis lo cual representa una prevalencia del 33% de artrosis entre los pacientes con dolor crónico.
Importancia del abordaje oportuno
Aunque los resultados del Barómetro corresponden a la población española, permiten evidenciar la relación entre ambas enfermedades y reconocer la importancia de identificar y abordar el dolor adecuadamente a través de manejo integral indicado por especialistas.
Con la finalidad de preservar la movilidad y mejorar la calidad de vida de los paciente la viscosuplementación puede considerarse como una alternativa terapéutica que ayude al alivio de los síntomas y el retraso de la progresión del deterioro articular.
Productos como Synolis VA contribuyen a preservar las propiedades viscoelásticas del líquido sinovial y gracias a su formulación única de ácido hialurónico + sorbitol hace frente al estrés oxidativo, ofreciendo beneficios duraderos y una reducción sostenida del dolor hasta por 6 meses.
Si bien la artrosis debe abordarse a través de diferentes enfoques como dieta saludable, ejercicio, terapias y técnicas de relajación, entre otros aspectos, contar con soluciones que permitan mejorar la calidad de vida de aquellos que padecen la enfermedad.
