Las úlceras por presión se han convertido en un problema de salud pública con una prevalencia estimada de entre 3 - 17% de los pacientes hospitalizados.

De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social, todos los pacientes corren el riesgo de desarrollar estas lesiones; no obstante, las personas de edad avanzada, con enfermedades neurológicas, problemas de movilidad, desnutrición o estancias hospitalarias prolongadas presentan un riesgo significativamente mayor.

Un estudio publicado en el International Wound Journal señala que las úlceras por presión representan una de las complicaciones más frecuentes en pacientes con fractura de cadera, con una incidencia que oscila entre el 8.8% y el 55%, principalmente en la región sacra. De manera similar, el Hospital Nacional de Parapléjicos de España las identifica como uno de los principales problemas clínicos en personas con lesión medular, ya que pueden comprometer gravemente su salud e incluso poner en riesgo la vida.

A continuación, se presenta un caso clínico, cortesía del Dr.Timothy Wat y Biocomposites, que describe la evolución de un paciente de 58 años con una úlcera por presión infectada en la región sacra y osteomielitis asociada. El caso muestra el uso de STIMULAN como parte del tratamiento local de la infección.

Advertencia: las siguientes imágenes se consideran sensibles, se recomienda discreción.

úlcera por presión

Caso clínico

Paciente masculino de 58 años con paraplejia a consecuencia de una lesión medular a nivel T4 tras un accidente de tráfico. Con antecedentes de hiperglucemia no diabética y tabaquismo.

El paciente ingresó al hospital tras ser referido por su médico de cabecera debido a la sospecha de una úlcera por presión infectada en la región sacra. Durante la exploración se identificó una úlcera por presión categoría IV con signos evidentes de infección.

De acuerdo con el IMSS en lesiones de esta categoría se genera destrucción masiva de la piel, necrosis tisular, trayectos sinuosos y socavados, e incluso, daños en músculos o hueso. En este caso clínico la resonancia magnética confirmó osteomielitis que comprometía las vértebras S3 a S5 y el coxis.

La lesión medía aproximadamente 7 x 4 cm, con una profundidad de 3 cm y múltiples zonas socavadas.

Tratamiento

Inicialmente el paciente recibió tratamiento antibiótico con flucloxacilina que posteriormente se cambió a ceftriaxona intravenosa para el manejo de la osteomielitis.

Como primera intervención se realizó un desbridamiento instrumental conservador para reducir la carga bacteriana y eliminar el tejido desvitalizado. Nueve días después se colocaron dentro de la cavidad de la herida 10 cc de perlas STIMULAN impregnadas con antibiótico con la finalidad de favorecer el tratamiento local de la osteomielitis. Debido al riesgo de contaminación fecal, durante la semana siguiente se recolocaron nuevas perlas cargadas con antibiótico. Dos semanas después, una vez que la mayoría se había reabsorbido o retirado, el manejo local continuó con un apósito de alginato antimicrobiano.

Evolución clínica y resultados

A las nueves semanas la úlcera había disminuido de tamaño midiendo aproximadamente 5 × 3 × 2 cm y un tejido de granulación al 100 %. Asimismo, se observó una reducción de la profundidad de la herida y una mejoría en el control de la infección local.

Aunque el paciente falleció dos meses y medio después del tratamiento debido a su condición general, el uso de STIMULAN contribuyó al manejo de la osteomielitis y al control de la infección local, favoreciendo a una evolución notable de la herida.