A pocos días del inicio de la Copa Mundial del Fútbol, las lesiones continúan siendo una de las mayores preocupaciones de las selecciones. Recientemente, Canadá informó la baja del jugador Marcelo Flores tras sufrir una rotura del ligamento cruzado anterior (LCA), una de las lesiones más severas y frecuentes en el deporte debido a los cambios bruscos de dirección, frenadas repentinas y saltos con aterrizajes constantes.
De acuerdo con un estudio publicado en Orthopaedic Journal of Sports Medicine, se registraron 148 lesiones de LCA durante 11 temporadas de fútbol profesional inglés. De ellas, 124 fueron analizadas para identificar los patrones situacionales asociados a la lesión, mostrando que el 64 % ocurrieron durante acciones defensivas.
¿Qué es la lesión de ligamento cruzado anterior?
Se trata de un desgarro parcial o total del ligamento situado en el interior de la articulación de la rodilla, el cual conecta al fémur con la tibia. Su función principal es proporcionar estabilidad a la articulación y evitar un desplazamiento excesivo hacia adelante de la tibia.
Conforme a la Mayo Clinic, la mayoría de estas lesiones surgen a raíz de cinco escenarios:
- Reducir la velocidad y cambiar de dirección de manera repentina.
- Girar con el pie firmemente apoyado.
- Aterrizar incorrectamente después de un salto.
- Detenerse de manera repentina.
- Recibir un golpe o chocar directamente con la rodilla.
Si bien tanto hombres como mujeres pueden sufrir esta lesión, la Mayo Clinic señala que las mujeres tienen un mayor probabilidad de presentar una LCA debido a factores anatómicos, hormonales y de biomecánicos. Otros factores que pueden aumentar el riesgo incluyen el uso incorrecto de calzado o del equipo deportivo así como la ejecución de movimientos con una técnica incorrecta.
El principal signo que describen los pacientes es el sonido o sensación de chasquido en la rodilla en el momento de la lesión. Posteriormente suelen presentarse síntomas como dolor intenso, inflamación durante las primeras horas, limitación de movimiento, dificultad para apoyar e inestabilidad.

¿Qué sigue después de la lesión?
El tratamiento de una LCA depende de su gravedad y de las necesidades de cada paciente. Puede ir desde un programa de rehabilitación hasta una cirugía de reconstrucción del ligamento, seguida de sesiones de fisioterapia.
En el caso de los futbolistas, debido a las exigencias físicas del deporte y la necesidad de recuperar la estabilidad en la rodilla, el tratamiento convencional es el reemplazo del ligamento afectado a través de artroscopia.
La recuperación requiere de un proceso de rehabilitación progresivo, de acuerdo con un estudio publicado en Science Direct, los jugadores que sufren esta lesión tardan aproximadamente 10 meses en volver a jugar y hasta el 6% vuelve a lesionarse en un periodo menor a dos años.
¿Es posible prevenirla?
Para poder prevenir efectivamente esta lesión, es clave entender el por qué y cómo suceden estas lesiones. Según un estudio publicado en BMJ Open Sport & Exercise Medicine el análisis de vídeos es una herramienta clave para identificar el contexto de las lesiones y de esta manera diseñar programas y estrategias para evitarlas.
Algunos métodos para reducir el riesgo de una lesión de LCA incluyen el fortalecimiento muscular a través de ejercicios específicos, entrenamientos neuromusculares e integración de tiempos de recuperación para evitar fatiga excesiva.
Es importante que una lesión del ligamento cruzado anterior sea atendida lo antes posible y que el paciente siga las indicaciones médicas durante todo el proceso de recuperación. Un tratamiento inadecuado o insuficiente puede aumentar el riesgo de complicaciones a largo plazo, entre ellas la osteoartrosis de rodilla.
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