El péptido 1 similar al glucagón, mejor conocido GLP-1, es una hormona reconocida por su papel en la regulación de la glucosa, el apetito y el metabolismo. Fue desarrollada como parte del tratamiento para la diabetes tipo II y la obesidad, sin embargo, en los últimos años, han ganado popularidad por su efecto en la pérdida de peso.
De acuerdo con la Sociedad Estadounidense de Gastroenterología, el Ozempic, un medicamento inyectable fabricado por Novo Norsdik, tiene una eficacia de pérdida del peso del 10,8%. Por su parte la píldora oral Wegovy, desarrollada por la misma farmacéutica y aprobada por la FDA, ha demostrado pérdidas de entre 12% y 15% del peso corporal en pacientes.
Estos resultados han ampliado su uso, pero también su investigación de efectos secundarios a mediano y largo plazo en otros sistemas del organismo.

¿Tus huesos en peligro? Esto dicen los hallazgos
Durante la reunión anual de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos, se presentó una investigación retrospectiva de cinco años que incluyó a más de 146,000 pacientes con diabetes tipo II y obesidad. Liderada por el Dr. John Horneff, la finalidad del estudio fue comparar los datos clínicos de pacientes que utilizaban fármacos con la hormona GLP-1 frente a quienes no los recibían.
Entre los hallazgos se observó un aumento del 30% en el riesgo de osteoporosis en el grupo usuarios. Asimismo, la probabilidad de tener casi el doble del riesgo de alteraciones en la densidad mineral ósea en comparación con los no usuarios.
Por otro lado, en el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism se publicó un artículo dirigido por la Dr. Michal Kasher Meron, especialista en endocrinología, donde se asoció el uso de GLP-1 con un mayor riesgo a fracturas por fragilidad en adultos mayores
¿Por qué aumenta el riesgo?
Si bien en ambas investigaciones coinciden que es necesario un mayor número de estudios para comprender el alcance de los efectos secundarios de esta hormona en la salud ósea, se teoriza que factores como la disminución de ingesta de nutrientes clave para la construcción ósea, como el calcio o la vitamina D, derivada de la reducción de apetito o la propia pérdida de peso podrían influir directamente en la pérdida de densidad mineral ósea.
Actualmente, estos medicamentos cuentan con aprobación de la FDA para su uso en adultos con diabetes tipo II, obesidad o sobrepeso, bajo prescripción y seguimiento especializado. Sin embargo, cuando se utilizan sin una indicación médica, especialmente con fines estéticos, surge la pregunta sobre cómo deben evaluarse sus posibles efectos secundarios y el riesgo-beneficio en cada caso clínico.
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