Durante años, los trastornos musculoesqueléticos (TME) se percibieron como condiciones comunes, casi inevitables, asociadas al envejecimiento o al desgaste natural. Sin embargo, las cifras recientes muestran un panorama muy distinto: hoy representan la primera causa de Años Vividos con Discapacidad (AVD) en México, superando a enfermedades crónicas que históricamente encabezaban enfermedades como la diabetes, cardiopatías o trastornos respiratorios.
Un análisis publicado como parte del estudio Global Burden of Disease reportó que entre 1990 y 2021, los AVD por TME en México aumentaron 57.3 %, un crecimiento que evidencia cuán profundamente estas condiciones han penetrado en la vida cotidiana, en la productividad laboral y en el sistema de salud. Lejos de ser un problema marginal, los TME se han convertido en una tendencia dominante que está redefiniendo las necesidades clínicas del país.
Un incremento que se aceleró silenciosamente
La magnitud de este cambio se explica por múltiples factores que convergen al mismo tiempo. Por un lado, México enfrenta un envejecimiento poblacional acelerado. Para 2050, más del 20 % de la población tendrá más de 60 años, un grupo particularmente vulnerable a padecimientos como artrosis, dolor crónico y fragilidad ósea.
Pero el problema ya no es exclusivo de los adultos mayores. La evidencia indica que los TME también están creciendo entre adultos jóvenes, impulsados por el sedentarismo, largas jornadas frente a pantallas, sobrepeso, estrés postural y un incremento de lesiones deportivas. El dolor lumbar, la cervicalgia, la gonartrosis temprana y las lesiones de hombro son hoy motivo frecuente de consulta en personas de 30 a 50 años.
En el ámbito laboral, los datos del IMSS apuntan a un fenómeno similar: los TME representan casi 25 % de las enfermedades de trabajo, posicionándose como la causa número uno de incapacidad temporal. La entrada en vigor de la NOM-036 —dirigida a reducir riesgos ergonómicos— confirma la dimensión del problema y la urgencia de prevenirlo.

Imagen: Top Doctors
Este aumento tiene implicaciones clínicas y económicas profundas. Los TME no solo generan dolor o limitación funcional; afectan directamente la capacidad productiva del país. Cada episodio de dolor articular severo o incapacidad por lesión musculoesquelética representa días laborales perdidos, consultas repetidas, estudios de imagen, terapias de rehabilitación e incluso cirugías.
Esto explica por qué los servicios de salud reportan un crecimiento constante en consultas relacionadas con dolor articular y movilidad, así como en procedimientos ortopédicos y traumatológicos. Si la tendencia se mantiene, México podría enfrentar una epidemia de discapacidad musculoesquelética hacia 2030, con consecuencias que afectarían desde la calidad de vida individual hasta la productividad nacional.
Para los hospitales, esto implica una demanda creciente de atención especializada: más pacientes con dolor refractario, más cirugías de desgaste articular, más rehabilitación postoperatoria y, sobre todo, la necesidad de integrar enfoques que prioricen la preservación de la movilidad y la función articular.
La ortopedia moderna frente a un nuevo perfil de paciente
El reto para ortopedistas, reumatólogos y médicos del deporte va más allá de la resolución quirúrgica de lesiones. Hoy se requiere comprender a un paciente distinto: uno que vive más años, trabaja más horas, pasa más tiempo sentado y presenta dolor articular a edades más tempranas.
Por ello, en los últimos años han cobrado relevancia diversas estrategias centradas en mejorar la función sinovial y retrasar la progresión del deterioro articular. La viscosuplementación, por ejemplo con Synolis VA, se ha utilizado como parte de un abordaje multimodal para mejorar la lubricación y la movilidad de articulaciones sinoviales en pacientes con artrosis.
Este tipo de intervenciones no elimina la necesidad de cirugía cuando está indicada, pero sí contribuye a un enfoque más integral orientado a reducir dolor, mejorar rango de movimiento y favorecer la calidad de vida en un contexto en el que las limitaciones musculoesqueléticas ya se posicionaron como el principal motivo de discapacidad en el país.
Mirando hacia 2030
Si el crecimiento observado entre 1990 y 2021 continúa, México enfrentará un incremento significativo en cirugías de reemplazo articular, procedimientos mínimamente invasivos y terapias de dolor crónico. Las instituciones deberán prepararse para una carga que ya no es teórica: está ocurriendo en consultas, quirófanos y unidades de rehabilitación todos los días.
Los TME ya no pueden considerarse “molestias comunes”. Son un problema de salud pública prioritario que demanda atención temprana, enfoque multidisciplinario y políticas orientadas a movilidad, ergonomía y prevención.
La ortopedia en México tiene ante sí una oportunidad única: anticiparse, adaptarse y liderar el cambio hacia estrategias más inteligentes, funcionales y orientadas al bienestar a largo plazo.
Referencias:
Clark, P., Contreras, D., Ríos Blancas, M. J., Steinmetz, J. D., Ong, L., Culbreth, G. T., Lenox, H., Mendoza, C. F., & Razo, C. (2023). Análisis de la discapacidad por trastornos musculoesqueléticos en México de 1990 a 2021. Gaceta Médica de México, 159(6), 517-526. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=9247157
