El jueves 22 de enero el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS, por sus siglas en inglés) anunció la salida oficial del país de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un proceso que comenzó desde el 20 de enero del 2025, cuando Donald Trump firmó una orden ejecutiva solicitando el retiro. La decisión se tomó, según sus declaraciones, debido a una mala gestión por parte de la OMS durante diversas crisis sanitarias globales, principalmente la de Covid-19. 

El decreto avalado por Trump también señala que otros países no contribuyen financieramente de manera proporcional a sus poblaciones y argumenta que la OMS “ha llevado una agenda politizada y burocrática impulsada por naciones hostiles a los intereses estadounidenses”.

¿Es posible que un país salga de la OMS?

Aunque la noticia resulte sorpresiva, sí, los países pueden salir de la OMS. Sin embargo, deben cumplir con ciertos requisitos como notificar formalmente la decisión, respetar un plazo de salida de alrededor de un año y ponerse al corriente con sus contribuciones financieras. 

De acuerdo con la Agencia EFE, las cuotas pendientes correspondientes a Estados Unidos ascienden entre 260 y 280 millones de dólares, cifra que, según el consejero jurídico de la OMS, Steve Solomon, corresponde los años 2024 y 2025. No obstante, funcionarios del HHS subrayaron que Estados Unidos es el mayor contribuyente financiero de la Organización y que incluso ha llegado a cubrir el 25% del presupuesto total de la OMS

Estados Unidos

¿Qué consecuencias tendrá su salida?

El primer impacto es económico. En 2025 tras el anuncio de la retirada, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus anunció un recorte presupuestario para hacer más sostenible la organización sanitaria. Aunque la salida de un país contempla el pago de las contribuciones pendientes, expertos legales como el Dr. Lawrence Gostin señalan que “la OMS no tiene poder para obligar a EE.UU. a pagar lo que debe”.

En el ámbito sanitario, esta decisión genera preocupación. En un comunicado oficial, la OMS expresó que tanto Estados Unidos como el resto de los países se encontrarán en una situación menos segura. Por su parte, el Dr. Ronald Nahass, presidente de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, calificó la salida como “científicamente imprudente”, argumentando que la cooperación global en temas sanitarios es fundamental para proteger a la población.

En la misma línea, el Dr. Michael Osterholm, director del Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota, calificó la decisión como un “golpe triste para la salud mundial” y advirtió que podrían registrarse más brotes mortales ante la ausencia de expertos en salud pública de Estados Unidos en la toma de decisiones.

Finalmente, el Dr. Gostin alertó que el país perderá acceso a datos epidemiológicos completos y a muestras de virus necesarias para desarrollar vacunas o tratamientos, lo que representa una amenaza directa para su seguridad nacional.

¿Un golpe a la cooperación mundial sanitaria?

La Organización Mundial de la Salud es el principal organismo encargado de coordinar, junto con los países miembros, la respuesta internacional ante emergencias sanitarias, así como de facilitar el intercambio de información, recursos y asistencia técnica.

La salida de Estados Unidos, uno de los países fundadores de la OMS, modifica este esquema de cooperación y financiamiento, con efectos tanto para el propio país como para los Estados que dependen de los programas y apoyos impulsados por la organización, en particular aquellos con sistemas de salud más limitados.

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