Desde siempre se ha enfatizado la importancia de la beber agua, destacando sus múltiples beneficios, como la mejora en la digestión, el cuidado de la piel y la desintoxicación del cuerpo, entre otros aspectos que no pueden pasar desapercibidos, ya que el agua es esencial para la vida. Sin embargo, ¿qué sucede cuando se consume en exceso?
La potomanía es un trastorno alimentario no especificado (TANE), es decir, es un trastorno de la conducta alimentaria que no cumple con todos los criterios para ser catalogado como trastorno alimentario como la anorexia o bulimia, sin embargo, sus síntomas afectan la salud de quien lo padece. Este desorden consiste en la ingesta abundante de agua sin que exista una sensación de sed, de acuerdo con datos del ISSSTE, este trastorno puede llevar a la ingesta de entre 10 a 15 litros diarios.
Más allá de la necesidad fisiológica
De acuerdo con la Fundación Aquae, una organización de España, se estima que el cuerpo humano está formado por cerca del 65% de agua, lo que hace que su consumo sea vital para la supervivencia. Sin embargo, cuando esta necesidad se vuelve compulsiva, es crucial examinar tanto los factores físicos como los psicológicos que la generan.
Entre las causas físicas se incluyen disfunciones en el hipotálamo, que es una pequeña parte del cerebro encargada de regular varias funciones corporales, como la sed, así como condiciones como la diabetes mellitus y enfermedades renales crónicas. En el ámbito psicológico, se pueden identificar trastornos psicóticos (como la esquizofrenia), trastornos bipolares, demencia (como el Alzheimer), trastornos alimentarios (como la anorexia y la ortorexia), trastornos dismórficos corporales como la vigorexia, y comportamientos condicionados (castigos por no hidratarse adecuadamente).
Cuando la necesidad de agua se convierte en un trastorno, el individuo puede experimentar una variedad de consecuencias que van desde síntomas leves, como dolores de cabeza y fatiga, hasta problemas más serios como ansiedad, disminución de la agilidad mental, parálisis, disfunción renal (alteraciones en el funcionamiento de los riñones) e incluso, en casos extremos, coma o muerte.

¿Puedo prevenir este trastorno?
El agua es fundamental para el funcionamiento del cuerpo y ofrece numerosos beneficios, pero es crucial recordar el dicho “todo en su justa medida”. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los hombres ingieran alrededor de 3.2 litros de agua al día y las mujeres aproximadamente 2.7 litros. Sin embargo, es importante tener en cuenta factores como la temperatura ambiental y la actividad física intensa, por lo que es aconsejable consultar a un médico y discutir la rutina diaria para determinar las necesidades específicas del organismo.
Si experimentas un deseo incontrolable de beber agua, es recomendable buscar la ayuda de un profesional para investigar las causas subyacentes.
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