La osteomielitis del pie continúa representando uno de los principales desafíos terapéuticos en la práctica clínica. Aunque con frecuencia se asocia al pie diabético, también puede desarrollarse en pacientes con enfermedades inflamatorias crónicas, como la artritis reumatoide.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Clinical Rheumatology la deformidad progresiva constituye uno de los factores asociados a la aparición de ulceración del pie en pacientes con artritis reumatoide sin diabetes. Estas alteraciones estructurales pueden favorecer lesiones de difícil cicatrización, aumentando el riesgo de complicaciones infecciosas.

El siguiente caso clínico presenta a una paciente de 72 años con artritis reumatoide quien desarrolló osteomielitis de la cabeza del segundo metatarsiano secundaria a una úlcera plantar crónica de 10 meses de evolución.

Advertencia: las siguientes imágenes se consideran sensibles, se recomienda discreción.

Segundo metatarsiano
Cortesía: Biocomposites, Dr. Richard Lang y Jason Nandlal, cirujanos podólogos.

Historia Clínica

Paciente femenina de 72 años con antecedentes de artrisis reumatoide de larga evolución en tratamiento con terapia biológica, accidente isquémico transitorio (AIT), hipertensión arterial y diverticulitis.

La paciente presentaba una úlcera plantar crónica de 10 meses de evolución, localizada bajo la cabeza del segundo metatarsiano. Había recibido seguimiento por el servicio comunitario de podología con manejo conservador y curaciones periódicas, sin evidencia de cicatrización completa.

Se indicó la realización de una resonancia magnética, la cual mostró destrucción cortical de la cabeza del segundo metatarsiano, compatible con osteomielitis. Los cultivos de tejido identificaron Staphylococcus aureus como microorganismo responsable.

Tratamiento

Ante la evidencia de infección ósea, la paciente fue sometida a una resección quirúrgica de la cabeza del segundo metatarsiano mediante incisión dorsal. Posteriormente se colocaron perlas de sulfato de calcio (STIMULAN) impregnadas de gentamicina.

Resultados

A las cuatro semanas de intervención se observó la cicatrización completa de la herida. Este caso clínico representó un desafío para los cirujanos podólogos ya que el tratamiento con medicación biológica de la paciente había permanecido suspendido durante la evolución de la úlcera. Por este motivo, el objetivo principal del manejo fue erradicar la infección mediante la administración local de antibiótico, favorecer el cierre de la herida y permitir la reintroducción segura del tratamiento biológico.

Conclusiones

El manejo de la osteomielitis requiere un abordaje integral en el que la administración local de antibióticos puede formar parte de la estrategia terapéutica para contribuir al control de la infección y favorecer una mejor evolución de las heridas.