Cuando hablamos de infecciones de sitio quirúrgico (ISQ), sabemos que la persona enferma estará más días hospitalizada, y que la carga económica aumentará tanto para los hospitales como para los pacientes. No obstante, ¿habías pensado que el costo ambiental se dispara cuando una herida se infecta?. Aunque podría no parecerlo, es un saldo que cada vez se hace más evidente en los sistemas de salud que buscan ser sostenibles, sin sacrificar seguridad o resultados.

¿Por qué hablar de esto ahora? En 2025, un estudio con pacientes de cirugía vascular en el Reino Unido calculó por primera vez el costo ambiental de la ISQ según su severidad. La diferencia da de qué hablar: un paciente sin infecciones de sitio quirúrgico generó en promedio 10.3 kg de CO₂e; con infección “leve” (manejada con antibiótico oral) subió a aproximadamente 94.6 kg; con infección “moderada” y a 648 kg; con infección “severa” (reintervención quirúrgica) a 2,651 kg por episodio. Es decir, conforme la infección se complica, el impacto ambiental se multiplica de forma exponencial—y lo financiero también. OUP Academic

A nivel mundial, los sistemas de salud aportan cerca del 5 % de las emisiones globales, por lo que cada decisión con efecto en reingresos, estancias y reoperaciones también tiene un eco climático. En países como Estados Unidos, el cuidado hospitalario concentra alrededor de un tercio de las emisiones del sector, de modo que los días-cama cuentan doble: en presupuesto y en CO₂. Reuters+1

¿De dónde proviene el costo ambiental?

Es un hecho que las infecciones de sitio quirúrgico afectan una diversidad de aristas: más visitas, más traslados, más antibióticos, más insumos y, en los casos más severos, cirugía adicionales, de hecho, el propio traslado de los pacientes hacia los centros de salud impacta en el medioambiente. En un análisis realizado en Estados Unidos, se estimó que cada milla de viaje por atención médica emite aproximadamente 424 g de CO₂e; es decir, tan solo en su país, los traslados de los pacientes aportaron 35.7 megatoneladas de CO₂e en 2022. Cuando se desencadena una ISQ, ese ir-y-venir se multiplica. jamanetwork.com

Otro dato relevante es el impacto de los insumos en quirófano y en sala. Un metaanálisis en 2024 demostró que los gorros quirúrgicos reutilizables reducen de forma significativa la huella ambiental frente a los desechables sin aumentar las tasas de infecciones de sitio quirúrgico. PubMed. Pero no es el único, también la modalidad del seguimiento de la atención médica influye; en un modelo piloto de evaluación médica remota (mediante fotografiás y cuestionarios), se reportaron reducciones de aproximadamente 41 kg de CO₂e por paciente frente a la revisión presencial, en gran parte gracias al nulo traslado del enfermo/a.

En pacientes sin complicaciones, el seguimiento presencial normal acumuló 700 kg, contra apenas 29 kg en consultas remotas. Aunque es un estudio relativamente pequeño, ilustra cómo el seguimiento a los pacientes también se ve reflejado en el medio ambiente. Frontiers

Foto: ulceras.net

¿Y la ortopedia?

En ortopedia, el impacto ambiental de las infecciones de sitio quirúrgico se amplifica porque las infecciones profundas pueden implicar reintervenciones, retiro de implantes y estancias prolongadas. Por eso interesa cualquier estrategia que, cuando el criterio clínico lo justifique, reduzca reoperaciones. En ese marco, algunos adyuvantes locales han sido estudiados como parte del abordaje de infecciones protésicas o de fractura. Los transportadores locales de antibiótico a base de sulfato de calcio reabsorbible (p. ej., Stimulan) permiten concentraciones altas in situ y se reabsorben, evitando una segunda operación para retirarlo.

Su efecto clínico no es universal ni sustituye el estándar de cuidado, pero hay señales específicas: en una cohorte multicéntrica, añadir perlas de sulfato de calcio a un procedimiento de desbridamiento con retención de implante redujo reoperaciones. Menos reintervenciones significan también menos energía, menos insumos médicos y menos traslados. Acta Orthopaedica

Ahora bien, en los sistemas de salud la prioridad es -y seguirá siendo- la seguridad del paciente; sin embargo, ante un escenario climático tan complejo como el actual, es necesario replantearse los modelos de atención médica. Además, el mercado sigue evolucionando y ofreciendo soluciones innovadoras como las perlas de sulfato de calcio, que ayudan a evitar los reingresos, e incluso varios traslados de los pacientes, lo que culmina en un beneficio hacia con el medio ambiente. La realidad es que cada vez es más importante tomar decisiones multidisciplinarias para reducir la huella de CO2, sin comprometer la prevención y tratamiento de infecciones. journalofhospitalinfection.com

Lo que podemos llevarnos

  • La ISQ no solo encarece la atención; también multiplica la huella de carbono y lo hace en proporción a su severidad. Medirla permite ver el “costo completo” del evento adverso. OUP Academic
  • Pequeños cambios operativos—desde el tipo de indumentaria reutilizable hasta el seguimiento remoto cuando es seguro—pueden sumar reducciones tangibles sin afectar la seguridad. PubMed+1
  • En ortopedia, estrategias que disminuyen reoperaciones en subgrupos bien definidos, como el uso adyuvante de portadores locales reabsorbibles, podrían traducirse también en menos emisiones, además de aliviar carga asistencial. (La indicación sigue siendo clínica y caso-por-caso). Acta Orthopaedica

Referencias

  • Lathan, R., Daysley, H., Ravindhran, B., Lim, A., Cutteridge, J., Sidapra, M., … Chetter, I. (2025). Environmental and financial cost of surgical-site infection by severity after lower limb vascular surgery. BJS Open, 9(3), zraf015. https://doi.org/10.1093/bjsopen/zraf015 OUP Academic
  • Zurl, H., Qian, Z., Stelzl, D. R., et al. (2025). Carbon emissions from patient travel for health care. JAMA Network Open, 8(3), e252513. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2025.2513 jamanetwork.com+1
  • Gumera, A., Mil, M., Hains, L., Fanshaw, S.-R., & Dunne, B. (2024). Reusable surgical headwear has a reduced carbon footprint and matches disposables regarding surgical site infection: A systematic review and meta-analysis. Journal of Hospital Infection, 152, 164–172. https://doi.org/10.1016/j.jhin.2024.07.017 PubMed+1
  • Humphreys, H. (2025). Surgery and sustainability: Time for multi-disciplinary collaboration to reduce the carbon footprint while not compromising infection prevention. Journal of Hospital Infection. Advance online publication. https://doi.org/10.1016/j.jhin.2025.01.003 journalofhospitalinfection.com
  • Sigmund, I. K., et al. (2024). The use of antibiotic-loaded calcium sulphate beads in DAIR for periprosthetic infections: A retrospective comparative cohort. Acta Orthopaedica. (Versión de acceso en línea). Acta Orthopaedica
  • Mehta, A. (2024, 14 febrero). Big pharma pulls together to shrink healthcare’s outsized carbon footprint. Reuters. Recuperado de Reuters Sustainability. Reuters