La Federación Internacional de Diabetes (FDI) aprobó desde el 5 de abril del 2025 la nueva clasificación de la diabetes tipo 5, antes conocida como diabetes mellitus relacionada con la malnutrición (DMRM). Este reconocimiento permite orientar mejor los tratamientos y diseñar estrategias de prevención más específicas.

Infancia y adolescencia: las fases críticas

En el Congreso Mundial de Diabetes 2025, celebrado en Bangkok, se destacó que la diabetes tipo 5 está asociada a periodos prolongados de desnutrición, especialmente durante la niñez y adolescencia. Esto afecta el desarrollo del páncreas y reduce su capacidad para producir insulina.

A diferencia de la diabetes tipo 1, no se trata de un proceso autoinmune; y, a diferencia de la tipo 2, no está relacionada con resistencia a la insulina.

Enfermedad vinculada a desigualdades sociales

La diabetes tipo 5 tiene mayor prevalencia en países con recursos económicos limitados, donde la desnutrición sigue siendo una realidad cotidiana, especialmente en regiones de Asia y África.

Asimismo, se ha observado que personas migrantes y refugiados provenientes de contextos con limitaciones alimentarias también pueden estar en riesgo, lo que refuerza la relación entre esta enfermedad y factores sociales que impactan en el acceso a una alimentación adecuada. 

¿Cómo detectarla y qué tratamientos se recomiendan?

Durante décadas esta condición se clasificaba de forma incorrecta, limitando su identificación y diagnóstico oportuno. Gracias a esta nueva clasificación, hoy se reconoce que entre 20 y 25 millones de personas en el mundo viven con diabetes tipo 5, lo que permite orientar de mejor manera su atención clínica. 

Aunque la sintomatología puede parecerse a la de la diabetes tipo 1: pérdida de peso, sed excesiva, necesidad de orinar, fatiga y niveles elevados de glucosa, existen criterios particulares para determinar cuándo se trata de diabetes tipo 5: 

  • Las personas con diabetes tipo 5 suelen tener un IMC inferior a 19 kg/m².
  • No se observan marcadores de destrucción autoinmune de células β.
  • Desnutrición crónica 
  • Deficiencia grave de insulina

Un enfoque centrado en la equidad sanitaria

De acuerdo con la Dra. Emma Domínguez Alonso, la diabetes es una enfermedad profundamente influenciada por factores sociales.

A partir de los avances en su clasificación se recomienda un enfoque integral de atención que combine control glucémico, apoyo nutricional sostenido y medicamentos que estimulen la secreción de insulina, así como acciones que garanticen el acceso a servicios de salud, programas de nutrición y seguridad alimentaria en comunidades vulnerables para prevenir la diabetes tipo 5.

Comparte tu perspectiva sobre esta nueva clasificación, tu opinión enriquece la conversación. Descubre más contenido sobre salud aquí