Desde galletas dulces, gelatinas y caramelos, hasta bebidas gaseosas o lácteos saborizados, distintos productos comparten un mismo ingrediente: el colorante Rojo No. 3.
A inicios de 2025, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) informó sobre la revisión regulatoria de este aditivo alimentario, luego de que en otros países se anunciaran restricciones relacionadas con estudios sobre sus posibles efectos en la salud.
Una ‘red flag’ para la salud
De acuerdo con la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), existen estudios que asociaron a este aditivo con la formación de tumores tiroideos en ratas. Sin embargo, la controversia en torno a este colorante se remonta en 1990, cuando la misma FDA prohibió su uso en cosméticos y medicamentos tópicos.
Según información de CNN, la decisión de la Administración de Alimentos y Medicamentos ocurrió en un contexto en el que, en noviembre de 2022, múltiples organizaciones sin fines de lucro firmaron una petición para prohibir el uso de este aditivo en alimentos en Estados Unidos, además de que en 2023 el gobierno de California aprobó su prohibición.
De acuerdo con la Asociación Mexicana de Diabetes, el colorante Rojo No. 3, también conocido como eritrosina, está hecho a base de petróleo y además de los riesgos cancerígenos, se relaciona con otros efectos adversos como reacciones alérgicas, hiperactividad en niños y daños neurológicos.

El panorama global y en México
Tras la prohibición en Estados Unidos, la FDA estableció que antes del 15 de enero de 2027 las empresas de la industria alimentaria deberán ajustar sus formulaciones para cumplir con la nueva regulación. Los fabricantes de medicamentos tienen hasta enero de 2028 para cumplir con estos requisitos.
Grandes empresas como Dr Pepper, McCormick y Nestlé informaron a mediados de enero de 2025 que comenzaron ajustes en algunas formulaciones. Por su parte, PepsiCo, Hershey’s y Mars Wrigley señalaron que habían dejado de utilizar este aditivo previamente.
En México, la COFEPRIS anunció que analizaría los riesgos asociados a este aditivo. Por otro lado, la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) recomendó revisar el etiquetado al momento de adquirir un producto y fomentar el consumo informado.
Impacto para el consumidor
El cambio en las formulaciones de alimentos y medicamentos por alternativas distintas puede implicar ajustes en costos de producción. De acuerdo con un análisis del químico César Velasquez, se requieren hasta 10x más de colorante natural para igualar intensidad.
Medidas como esta abren la conversación sobre la necesidad de que las políticas regulatorias se construyan a partir del análisis de evidencia científica, con el objetivo de reducir riesgos potenciales para la población.
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