El pie diabético continúa siendo una de las complicaciones más graves y frecuentes de la diabetes. Estudios internacionales reportan que hasta el 85% de las amputaciones a nivel mundial se vinculan directamente con esta afección, principalmente por úlceras que no reciben una atención oportuna. Esta cifra abre la conversación sobre el tipo de abordaje que deben adoptar instituciones, personal médico y pacientes para frenar su avance.

Un problema global con cifras alarmantes

En Europa, el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos de España confirmó recientemente que el 20% de las infecciones derivadas de pie diabético terminan en amputación. La misma institución advierte que, a nivel mundial, cada 20 segundos se realiza una amputación por complicaciones de la diabetes, una señal contundente ante una falta de diagnóstico oportuno y un tratamiento tardío.

En Estados Unidos la situación no es más alentadora, según la plataforma Definitive Healthcare, el número de amputaciones supera los 230,000 casos anuales. Aunque las cifras por sí solas son alarmantes, el impacto real es aún mayor cuando se observa la evolución de la enfermedad, datos de la OMS indican que la población con diabetes pasó de 200 millones en 1990 a 830 millones en 2022, un incremento que a lo largo de más de 30 años afecta con mayor fuerza a países de ingresos medios y bajos. 

¿Cómo está México frente a este panorama?

México se encuentra entre los países con mayor número de personas viviendo con diabetes en América Latina. Datos de Statista confirman que ocupa el segundo lugar regional, mientras que el ISSSTE estima que 16 millones de personas en el país viven con esta condición; de ellas, alrededor del 2% llega a requerir amputación por complicaciones en los pies.

Buena parte de estos casos podrían evitarse si los pacientes siguieran al pie de la letra las recomendaciones médicas. Sin embargo, muchos atraviesan periodos de distrés o burnout diabético que afectan su autocuidado y los coloca en mayor riesgo.

Foto: Colegio Oficial de Podólogos de la Región de Murcia

La urgencia de una estrategia integral de prevención

De acuerdo con el Dr. José Luis Lázaro Martínez, Director de la Unidad de Pie Diabético de la Universidad Complutense de Madrid, una gran proporción de las úlceras neuropáticas inicia con una lesión pequeña que no recibe la atención adecuada. Para evitarlo, señala la necesidad de reforzar campañas de concientización institucional sobre el cuidado diario del pie diabético, que incluya acciones básicas como lavar y secar los pies correctamente, usar calzado no ajustado y cortar las uñas en línea recta.

Además, múltiples estudios han demostrado que el apoyo social influye directamente en la adherencia al tratamiento. Por ello, la participación de familiares, redes de acompañamiento y atención psicológica se vuelve clave para que los pacientes mantengan hábitos de autocuidado eficaces y sostenidos.

Biomateriales: una herramienta clave en el manejo clínico

A la par de las estrategias preventivas, la evidencia clínica demuestra que integrar biomateriales de sulfato de calcio, como STIMULAN, son clave para evitar que las úlceras progresen hasta requerir amputación gracias a su capacidad de rellenar tejido necrótico y favorecer a una cicatrización más favorable. 

Si bien existen estrategias de prevención y atención del pie diabético, fortalecer la colaboración entre gobiernos, personal médico y pacientes es fundamental para reducir la tasa de amputaciones y transformar la calidad de vida de millones de personas.