El manejo quirúrgico de las fracturas toracolumbares por estallido continúa siendo uno de los desafíos más complejos dentro de la cirugía de columna. Estas lesiones no solo comprometen la estabilidad mecánica, sino que afectan de manera directa la alineación sagital y la capacidad funcional del paciente. A lo largo de las últimas décadas, los abordajes posteriores con fijación pedicular han demostrado ser eficaces para lograr una reducción inicial; sin embargo, la literatura ha documentado de forma consistente un problema recurrente: la pérdida progresiva de la corrección cifótica durante el seguimiento.

Diversos estudios han señalado que la fijación posterior aislada puede asociarse con tasas elevadas de falla del implante y colapso tardío del cuerpo vertebral, especialmente cuando existe un compromiso significativo de la columna anterior. Esta limitación ha impulsado la búsqueda de estrategias que permitan reforzar el soporte anterior sin recurrir necesariamente a abordajes anteriores extensos, los cuales suelen implicar mayor morbilidad quirúrgica.

En este contexto, el estudio realizado por Moussa et al. (2016) explora el papel de la vertebroplastia transpedicular con injerto óseo compuesto de calcio, combinada con fijación posterior mediante tornillos pediculares, como una alternativa para mejorar la estabilidad biomecánica en fracturas toracolumbares por estallido.

Diseño del estudio y población analizada

El trabajo incluyó 24 pacientes con un total de 29 vértebras fracturadas, tratados entre 2012 y 2014. La población fue predominantemente joven, con una edad media de 30 años, y las fracturas se localizaron principalmente en la región toracolumbar baja, siendo L1 el nivel más afectado. La mayoría de los pacientes presentaban fracturas por estallido clasificadas como AO tipo A3, con distintos grados de compromiso de la columna anterior.

Todos los casos fueron manejados mediante un abordaje posterior, utilizando fijación pedicular corta (un nivel arriba y uno abajo de la vértebra fracturada), complementada con vertebroplastia transpedicular con injerto óseo compuesto de calcio (GeneX). El objetivo fue restaurar la altura vertebral, reforzar el platillo terminal central y proporcionar soporte estructural a la columna anterior.

Resultados clínicos y radiológicos

Los hallazgos del estudio son relevantes desde el punto de vista biomecánico y funcional. En términos radiológicos, el ángulo de Cobb promedio preoperatorio fue de 15.8°, el cual se corrigió de manera significativa en el postoperatorio inmediato hasta 1.3°, lo que representa una mejoría cercana al 92 %. Al final del seguimiento, la corrección se mantuvo en 2.7°, con una pérdida promedio de solo 1.4°, concentrada principalmente en los primeros tres meses.

Un aspecto destacado es que no se registraron fallas de instrumentación ni necesidad de cirugías de revisión por pérdida de corrección. Este dato contrasta con reportes previos en la literatura que describen tasas de falla del tornillo pedicular de hasta 20–50 % cuando la fijación posterior se utiliza de forma aislada en fracturas con alto compromiso de carga.

Desde el punto de vista clínico, los pacientes mostraron una mejoría significativa del dolor. La puntuación promedio en la escala visual análoga (EVA) disminuyó de 6.8 preoperatorio a 1.1 al alta, manteniéndose baja durante el seguimiento. En cuanto a funcionalidad, el 87.5 % de los pacientes presentó discapacidad mínima según el índice de Oswestry, lo que sugiere una recuperación funcional favorable.

Imagen: Chronic fisioterapia

Comportamiento del biomaterial y seguridad

El injerto óseo compuesto de calcio mostró un comportamiento predecible. La reabsorción radiológica fue evidente en la mayoría de los casos dentro de los primeros 3 a 6 meses, sin efectos adversos clínicos asociados. Se documentó fuga del material en 16.6 % de los casos, principalmente hacia el disco o de forma lateral, sin repercusiones neurológicas ni clínicas relevantes.

Este perfil de seguridad es consistente con las propiedades conocidas de los cementos de fosfato y sulfato de calcio, caracterizados por su biocompatibilidad, ausencia de reacción exotérmica y capacidad osteoconductiva, lo que permite una sustitución progresiva por hueso nuevo.

Implicaciones para la cirugía de columna

Los resultados del estudio sugieren que la vertebroplastia con injerto óseo compuesto de calcio puede desempeñar un papel relevante como complemento de la fijación posterior, particularmente en fracturas toracolumbares con compromiso significativo de la columna anterior. Al proporcionar soporte estructural adicional, esta estrategia podría contribuir a reducir la pérdida de corrección cifótica y disminuir la necesidad de procedimientos secundarios más invasivos.

Si bien los autores reconocen limitaciones importantes —como la ausencia de un grupo control y el tamaño reducido de la muestra—, los hallazgos aportan evidencia clínica que respalda el uso de biomateriales reabsorbibles como parte de un enfoque más integral en el manejo de estas lesiones.

En un escenario donde se busca optimizar resultados, reducir complicaciones y preservar la alineación espinal a largo plazo, el papel de los injertos óseos sintéticos continúa ganando relevancia. Estudios como este abren la puerta a seguir evaluando, con diseños más robustos, el impacto de estas estrategias en la práctica clínica diaria.

Fuente

Moussa, M. A., Marouf, M. M., Fouad, M., Taha, H. S., Abd El-Maguid, K. S., & Kaddah, M. A. (2016). Vertebroplastia con injerto óseo compuesto de calcio combinado con fijación de tornillos pediculares en fracturas toracolumbares. Journal of the Faculty of Medicine, Cairo University, 84(2), 145–151.

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